De la serie mis compañeras son mejores que yo, y así se construyen los recuerdos.
Hoy tuve la suerte de realizar una visita guiada muy especial junto a Marcela Reich, una compañera extraordinaria que dedicó años de su vida como educadora y jefa de extensión educativa en el Museo Nacional de Bellas Artes. A sus más de 90 años, Marcela deseaba visitar la exposición de Pablo Picasso y, con gran cariño, tuve el honor de acompañarla.
Durante nuestra visita, pude apreciar la pasión y rigurosidad educativa de Marcela. Su enfoque en el uso del color y la luz en el arte fue inspirador. A medida que explorábamos las formas, descripciones y técnicas utilizadas por Picasso, Marcela compartía sus conocimientos y nos brindaba una perspectiva única.
Además, no solo nos adentramos en la obra de Picasso, sino que también descubrimos datos fascinantes sobre las personas retratadas por él y su compromiso político al pintar el Guernica. La conexión entre el arte y la realidad histórica se hizo evidente gracias a las explicaciones detalladas de Marcela.
Su trabajo como educadora es verdaderamente inspirador para todos nosotros. Nos recordó la importancia de apreciar el arte en todas sus formas y cómo puede influir en nuestras vidas.
Agradezco a Marcela por esta experiencia enriquecedora y por compartir su sabiduría con tanto cariño.
Gracias @warszatska por generar esta visita en diálogo.

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